Por Yohanna Magdalene Roa

Hay algo profundamente perturbador, en el mejor sentido, en abrir un libro y descubrir que no está terminado. No porque esté incompleto, sino porque espera algo de nosotros. Cuaderno de tareas / Work planner, publicado por Tumbalacasa Ediciones en colaboración con Mark Pezinger Books y la Academy of Fine Arts Vienna como parte de la serie Fine Companions, aparece como una herida leve, como un pliegue aún sellado. Las páginas no están abiertas. No están recortadas. No están domesticadas. Para leerlo hay que introducir la mano desde abajo y separar las uniones superiores. Hay que presionar con cuidado. Hay que tocar.
Y en ese gesto mínimo, insistente…el libro ya ha comenzado a hablar.


El proyecto original fue concebido entre 1978 y 1981, cuando Ana Victoria fotografiaba manos. No rostros. No escenas completas. Manos. Manos que cocinan, que lavan ropa a mano, que doblan, que cosen, que escriben. Manos en plena repetición. Manos que sostienen el día mientras el día no las reconoce.
Ana Victoria nació en 1941 en Ciudad de México. Su vida política comenzó en los años sesenta, cuando se integró al Partido Comunista Mexicano. Lo abandonó al confrontar sus estructuras patriarcales. No se retiró de la política: se desplazó. Se volcó hacia el feminismo organizado, cofundando la Unión Nacional de Mujeres Mexicanas, participando en Mujeres en Acción Solidaria y, más adelante, en 1984, fundando Tlacuilas y Retrateras, colectivo feminista de arte.
Su archivo, cuenta más de ocho mil setecientos materiales, recoge protestas, encuentros, marchas, gestos cotidianos de resistencia en México y América Latina. Allí el feminismo no aparece como abstracción sino como práctica situada: cuerpo, calle, consigna, cuidado. Cuaderno de tareas emerge de ese entramado político y personal.
El conjunto de fotografías estaba destinado a convertirse en una agenda para el Colectivo Atabal, asociación civil fundada en 1987 por mujeres feministas para reconocer y valorar el trabajo del hogar. Se trata de una herramienta concreta. Una agenda donde las trabajadoras del hogar pudieran anotar sus jornadas, registrar tareas, reclamar tiempo.
Formación en derechos laborales, practiconsejos, bolsa de trabajo, capacitación política: Atabal insistía en algo que aún hoy incomoda, que el trabajo doméstico ES trabajo. Que el tiempo invertido en sostener la vida no es tiempo muerto. Que el cuidado no es naturaleza femenina sino estructura económica.
Como decía una pancarta conservada en el archivo: Housework time IS time and IS work.
El libro no pudo publicarse entonces. Falta de recursos. Falta de condiciones. Décadas después y a partir de una solicitud directa de Ana Victoria Jiménez, quien alrededor de 2018 pidió a Nina Hoechtl que retomara y editara el cuaderno, Nina Hoechtl y Andrea Ancira regresan al archivo, hoy resguardado en la Biblioteca Francisco Xavier Clavigero de la Universidad Iberoamericana y reconocido por la UNESCO. Encuentran este proyecto suspendido y lo reactivan como pregunta, no como reliquia.
¿Quién organiza el tiempo?
¿Quién lo mide?
¿Quién decide qué cuenta cómo trabajo?
¿Qué fricción se produce cuando el tiempo del cuidado entra en conflicto con el tiempo del capital?
Cuaderno de tareas responde con materialidad.


El volumen se presenta en estado crudo. Sin recortar. Sin cerrar. Sin cubrir la evidencia del proceso editorial. Las páginas vienen selladas. El libro revela el trabajo invisible de hacer libros del mismo modo en que las fotografías revelaban el trabajo invisible de sostener hogares. El paralelismo no es ilustrativo: es estructural.
Las páginas selladas obligan al lector a intervenir. La lectura se vuelve acto. Acariciar el borde inferior, separar con cuidado, abrir la costura: es un gesto que replica aquello que las imágenes registraban. Si las manos fotografiadas sostenían el tiempo doméstico, nuestras manos sostienen ahora el archivo. Lo que podría parecer un detalle formal se convierte en una ética del contacto.
El cuaderno no tiene año fijo, puede comenzarse en cualquier momento. Es una invitación a habitar un tiempo discontinuo, inconmensurable, tejido fuera de la lógica de control y eficiencia, pero sostenido por las manos invisibles del trabajo de cuidado. No administra productividad; habilita registro. En sus márgenes aparecen frases y consignas extraídas del archivo. Ecos que atraviesan décadas. Recordatorios de que el trabajo reproductivo sostiene no solo hogares sino también archivos, movimientos, memorias.
Porque el trabajo reproductivo también sostiene el archivo mismo. No solo como contenido, las manos, las tareas, sino como condición de posibilidad. Las labores de cuidado rara vez dejan huella, pero hacen posible tanto los archivos como los mundos que habitamos.

Hay algo más que late en este libro: Ana Victoria alcanzó a ver el PDF final antes de morir. No sostuvo la prueba impresa, pero supo que el proyecto encontraba forma. Ese dato no es anecdótico. Reconfigura la temporalidad del objeto. El libro es póstumo y no lo es. Es cierre y es continuidad. Es archivo que regresa a su autora antes de transformarse en objeto público.
La publicación forma parte de Fine Companions, serie de la Academia de Bellas Artes de Viena que interroga qué es un libro más allá de su texto. Aquí la pregunta se extiende:
¿Qué es un libro cuando exige ser abierto con la mano?
¿Qué es un libro cuando convierte la lectura en gesto de cuidado?
¿Qué es un libro cuando desestabiliza la jerarquía entre trabajo visible e invisible?

El proyecto ya fue presentado en Viena y en la Ciudad de Guatemala en La Revuelta Espacio de Arte y el 25 de febrero será presentado en SOMA – CDMX. El retorno es relevante, no como homenaje, sino como desplazamiento circular. El libro vuelve al territorio donde las fotografías fueron tomadas, donde la lucha por el reconocimiento del trabajo doméstico continúa, donde el trabajo del hogar sigue siendo mayoritariamente informal, precarizado, sin derechos plenos. Hoy, organizaciones como el CACEH continúan esa lucha. La agenda que no pudo publicarse en los ochenta regresa como objeto crítico en el presente.
El libro no pide ser leído, pide ser tocado y pide que nuestras propias manos interrumpan su superficie con el registro de nuestras tareas cotidianas. Abrir sus páginas es abrir una pregunta sobre cómo habitamos el tiempo. Separar sus pliegues es reconocer que el trabajo invisible nunca estuvo ausente: simplemente fue omitido.
Cuaderno de tareas no es una agenda para organizar la vida. Es un dispositivo para desordenar la jerarquía de lo visible.
* Para adquirir Cuaderno de tareas / Work planner en América Latina o en los Estados Unidos, por favor contactar a: tumbalacasaediciones@gmail.com Las consultas directas permitirán confirmar disponibilidad y detalles de distribución en su región.

Crédito de las imágenes
Images credits:
andrea ancira, Nina Hoechtl, Ana Victoria Jiménez: Cuaderno de tareas / Work planner
Open-thread binding, uncut, uncovered, ribbon bookmark, 160 × 225 mm, 192 pages
Languages: English/Spanish, edition: 700, design: Astrid Seme, 2025
ISBN: 978-3-903353-24-4
Series: Fine Companions No.3, icw Academy of Fine Arts Vienna
Co-published by Tumbalacasa, Mexico-City



