Una retrospectiva de la artista guatemalteca Regina José Galindo en el Museo Universitario del Chopo
Por Blanca Meneses

Vista de exposición. Regina José Galindo, Los peores tiempos posibles. Museo Universitario del Chopo. 2026
No es la primera vez que una exposición individual de Regina José Galindo (1974)[1] desembarca en la Ciudad de México. En 2010, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (UNAM) albergó Móvil, una muestra que articuló una década de su producción.[2] Aquel fue mi primer encuentro con su trabajo. Recuerdo la manera en que sus piezas sembraban en mi piel una extraña y densa pesadez. Sin tamices ni concesiones, Regina encaraba una crudeza que entonces, tal vez por la ingenuidad de la juventud, me resultaba ajena: esa realidad desatendida frente a la cual se suele preferir la ceguera voluntaria y la marcha indiferente.
Hoy, Regina retorna a la capital con una revisión temática, curada por Maya Juracán y Regina de Con Cossío, que abarca su trayectoria desde 1999 hasta la actualidad. Bajo las naves de hierro del Museo Universitario del Chopo, aquella pesadez regresa con una inflexión distinta. Mis treinta y tantos años ya no poseen la misma capacidad para contenerla. Mi cuerpx, expuesto a sus piezas, no busca únicamente resistir la carga: se ve empujado a acuerpar acontecimientos traumáticos no vividos en carne propia, pero que continúan interpelándonos en el presente inmediato.
A través de 33 obras reunidas bajo el título Los peores tiempos posibles[3], la exhibición nos confronta con un mapa de heridas abiertas. La propuesta de Galindo opera como una sacudida física frente a los estragos sistemáticos que nos atraviesan en épocas de genocidio, migración forzada, armamentismo, fascismo, feminicidio, transfemicidio, censura y despojo colonial: marcas indelebles inscritas en la carne y en el territorio.
El cuerpx de Regina José Galindo es “la presencia y la gramática de una memoria colectiva”.[4] Se vuelve un ensayo vivo de la posmemoria que funciona como un receptáculo de sucesos traumáticos heredados a través de relatos, archivos, imágenes y silencios profundos.[5] Nacida en el epicentro del conflicto armado guatemalteco, Galindo pertenece a una generación vertebrada entre los escombros de una devastación incalculable que jamás terminó de narrarse. Su cuerpx emerge entonces como un canal de transmisión: una superficie que recibe el dolor ajeno, lo incorpora y lo devuelve transmutado en acto.


Izquierda: Vista de exposición. Regina José Galindo, Los peores tiempos posibles. Museo Universitario del Chopo. 2026. Derecha: Tiempo de ser perra. Perra, 2005. Impresión digital sobre papel. Cortesía de la artista.
Al recorrer la sala, reconocemos piezas emblemáticas en las que el cuerpx encarna la violencia simbólica y el despojo. En Perra (2005), la artista toma un cuchillo e incide su pierna izquierda para inscribir esa palabra sobre su piel. El insulto, como ha señalado la activista boliviana María Galindo, funciona como un mecanismo de clasificación que condensa las opresiones de género, raza y clase, y que señala, degrada y subordina ciertas formas de existir. Sin embargo, al lacerar su propio tejido con esa agresión verbal, la artista desplaza su carga hiriente y convierte el acto de nombrar en una forma de agencia política.
En esta misma línea de despojo se ubica La conquista (2009), una instalación confeccionada con cabello de mujeres guatemaltecas que evidencia cómo este atributo, íntimamente ligado a la identidad y a la pertenencia cultural,[6] es sometido a la mercantilización en beneficio de cadenas globales. La versión de 2021 exhibe dos piezas suspendidas, dejando al descubierto que esta dinámica de extracción continúa siendo una herida abierta.

Regina José Galindo, ESTOY VIVA, 2022. Hierro forjado. Cortesía de la artista.
Hay una potencia poética en los rótulos que Regina pinta para el espacio público. ESTOY VIVA (2022) rinde homenaje a las 41 niñas calcinadas en el Refugio Virgen de la Asunción en 2017. La frase retumba como un grito visceral sobre la fortuna de seguir respirando en un entorno fragmentado. Nuestras ancestras nos recuerdan el privilegio de la existencia para utilizarlo a favor de otrxs mediante la resistencia continua. En esa misma tónica, No violarás (2012) se lee como un mandato tajante frente a la violencia sistemática que se repite impunemente sobre las infancias y las mujeres.
Entre sus piezas más recientes destacan aquellas realizadas en los últimos dos años por su cercanía con la realidad mexicana. En Línea de autopsia hecha con cocaína contaminada con fentanilo (2025), una fotografía muestra a Galindo tendida en una superficie forense, desnuda y expuesta; a lo largo de su torso se dibuja la incisión quirúrgica en «Y», trazada con el polvo de ambas sustancias, sintetizando cómo el tráfico y el mercado ilícito conducen de forma inevitable a la devastación del cuerpx y a la muerte.

Regina José Galindo, Maquillando la muerte, 2026. Performance, fotografía y pintura para cadáveres sobre pañuelos de algodón.
En Maquillando la muerte (2026), performance de la jornada inaugural, la artista permaneció inerte sobre la plancha médica mientras una tanatoesteticista intervenía su rostro. El acto recuerda cómo los procesos dedicados al tratamiento de cadáveres se han transformado en una infraestructura institucionalizada debido a la demanda constante en un país en duelo permanente. La especialista maquilló a Regina once veces, una por cada feminicidio diario en México, dejando los pañuelos impregnados de pigmento como testimonios suspendidos entre la piedad y el horror.

Regina José Galindo, Galil, 2026. Impresión digital sobre papel. Cortesía del Museo Universitario del Chopo, UNAM.
La mirada se expande para interpelar la violencia contra el pueblo palestino en Galil (2026). Recostada en una superficie, la artista sostiene entre los dientes y las manos las balas empleadas por el ejército israelí en Gaza, el mismo armamento que abasteció el genocidio Ixil[7] en Guatemala. Galindo acuerpa la herencia traumática de dos geografías distantes y expone la complicidad transhistórica entre potencias: la venta de herramientas de exterminio entre Estados Unidos, Israel y regímenes autoritarios demuestra que la aniquilación es una huella violenta que se hereda y se replica.

Regina José Galindo, Homenaje a Latinoamérica, 2026. Impresión digital sobre papel. Cortesía del Museo Universitario del Chopo, UNAM.
Esta lógica de injerencia muestra cómo los intereses geopolíticos de Donald Trump y sus alianzas estratégicas con Israel moldean el terror regional, sosteniendo el avance contemporáneo de las ultraderechas. En Homenaje a Latinoamérica (2026), Galindo envuelve su cuerpx en un lienzo impregnado con sangre de hombres y mujeres latinoamericanos, evocando el drapeado grecorromano para erigir una elegía frente a las cicatrices del intervencionismo yankee. Como contrapunto vital, La fuerza de la izquierda (2025) acuerpa la resistencia: cargada en vilo por un grupo de personas usando el brazo izquierdo, la artista activa la dimensión afectiva de los proyectos populares.
Al poner el cuerpx y trazar la continuidad entre el genocidio guatemalteco, la masacre en Palestina y el asedio sobre América Latina, la artista transforma la carga heredada en un acto de presencia física. Acuerpar la posmemoria es el eje cardinal de esta travesía: un modo de sostener la red de afectos y la resistencia transgeneracional para reabrir, sobre las ruinas del presente, la posibilidad de imaginar otros futuros posibles.
[1] Regina José Galindo, sitio oficial. https://www.reginajosegalindo.com/
[2] Regina José Galindo, Móvil. Catálogo de exposición. Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), UNAM, México, 2010. https://muac.unam.mx/exposicion/movil
[3] Regina José Galindo, Los peores tiempos posibles. Museo Universitario del Chopo, UNAM, Ciudad de México, 15 de agosto–15 de noviembre de 2026. https://www.chopo.unam.mx/01ESPECIAL/artesvisuales/ReginaJoseGalindo-esp.html
[4] Rosina Cazali, “La movilidad como promesa de la libertad”, en Móvil. Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), UNAM, México, 2010, p. 22.
[5] Marianne Hirsch, The Generation of Postmemory: Writing and Visual Culture After the Holocaust. New York, Columbia University Press, 2012, p. 5.
[6] Regina José Galindo, Los peores tiempos posibles. Curaduría: Maya Juracán y Regina de Con Cossío. Museo Universitario del Chopo, Ciudad de México, 15 de agosto–15 de noviembre de 2026.
[7] El pueblo Ixil es una comunidad indígena maya concentrada en los municipios de Santa María Nebaj, San Gaspar Chajul y San Juan Cotzal, en El Quiché, Guatemala.





